El excomandante del FMLN, firmante de los Acuerdos de Paz en 1992 y ahora analista legislativo dice que este es el momento oportuno para que las grandes fuerzas asuman acuerdos mutuos. Recuerda que en la guerra, lo que obligó fue la presión popular e internacional. Ahora, insta a la población, sobre todo a los jóvenes, a “organizarse y organizarse”.

 

¿Cuál es su evaluación de la situación actual después de 24 años de Acuerdos de Paz?

Desde que se cumplieron 10 años de firmados los Acuerdos de Paz, he venido de manera persistente en que se requiere una nueva generación de acuerdos: acuerdos para abordar la problemática económica y social, particularmente el problema grave de delincuencia, cosa que obliga o debería obligar a los diversos sectores de la ciudadanía, sobre todo aquellos que tienen importantes cuotas de poder, y a la sociedad civil organizada, a ese tipo de nueva generación de acuerdos. Los otros acuerdos son la continuidad de los Acuerdos de Paz, en el ámbito del régimen político, hay que revisar muchas instituciones, por ejemplo, Órgano Judicial, Corte de Cuentas, tiene que ser más eficiente y efectivo en la fiscalización. Comprendo que no es fácil. Aún cuando hemos estado viviendo un periodo largo entre elección y elección, la coyuntura electoral está presente día tras día, enturbia las aguas y dificulta la posibilidad de un acuerdo franco y sincero que no esté condicionado por el asunto electoral. No hay manera de liberarse de eso.

 

¿Usted cree que la desconfianza mutua entre ARENA y FMLN nunca ha podido desaparecer desde que se firmaron los acuerdos?

Sí, hay algo de eso, en el fondo hay algún tipo de desconfianza. Creo que esa desconfianza es producto de ancestrales prejuicios porque la vida demuestra que los Acuerdos de Paz en El Salvador son un ejemplo, quiere decir que, cuando se antepone la necesidad de la patria a los prejuicios ancestrales, la patria puede salir ganando. Doblegar esos prejuicios no es fácil, menos cuando los cálculos electorales inciden. Quiérase o no, el FMLN está tomando una serie de medidas para tratar de continuar en el ejercicio del Ejecutivo, mejorar su cuota de alcaldías y posiblemente recuperar el número de diputados, ARENA está haciendo cálculos de cómo recupera el control del Ejecutivo, mantiene la cantidad de alcaldías y diputados, y eso sobredetermina la conducta de estas dos fuerzas políticas que, quiérase o no, son las mayoritarias en el país.

 

Francisco-Jovel¿Usted está diciendo que la prioridad de los partidos grandes es electoral?

No, no creo que se pueda decir la prioridad. Yo estoy convencido que ARENA, su prioridad fundamental es resolver sus problemas internos, pero hay que tomar en consideración, ARENA representa sectores de capital y la situación que el país vive también afecta esos sectores. Decir que solo hay un aspecto no sería lo más atinado. En el caso del FMLN, hay intereses que defender y son de variado tipo.

 

¿Qué obligó a estos partidos a firmar la paz en 1992?, ¿fue porque los asesinados eran de sus propias filas?

Esa es una razón de gran peso, pero lo que creo que más obligó a la firma fue la demanda popular, se sentía en todo el ambiente. Antes de morir, los sacerdotes jesuitas, justamente el padre (Ignacio) Ellacuría se había propuesto contribuir a la búsqueda de esa posible solución negociada e hizo gestiones con el expresidente (Alfredo) Cristiani y la comandancia del FMLN. Las iglesias tienen un contacto cotidiano con la población. La necesidad de un paro a la guerra era una demanda muy grande, pero lo era en el ámbito internacional. América Latina estaba pasando de una fase de dictaduras militares a una introducción de gobiernos con características democráticas. A nivel mundial, estaba finalizando la guerra fría. Como FMLN desde 1982 se venía planteando una negociación.

 

¿Cuál es la tendencia regional actual?

Centroamérica está siendo abatida por la delincuencia, involucra a México. Junto a eso, el problema de las dificultades económicas y sociales potencian la migración que está generando un grave problema político internacional; los Estados Unidos están destinando una importante cantidad de fondos en combatir el narcotráfico, en detener la migración, en incrementar la plantilla de policías, de organismos de inteligencia.



¿Es más defensivo?

Quiérase o no, el crimen ha puesto a estos regímenes a la defensiva y no se puede decir que hoy por hoy se esté ganando esa guerra, hoy por hoy la guerra está en su apogeo. Hay que tomar medidas que obliguen a adoptar acuerdos a los sectores que quieren hacer patria y no destruir la patria, que hagan que el crimen organizado pase a la defensiva. Cuando se habla que hay 60,000 pandilleros, es una fuerza terrible. Estaba conversando con unas personas vinculadas a empresas, me decían que el problema está también extendiéndose. Todo eso hay que pararlo. No se va a parar sin acuerdos de las fuerzas vivas.

 

Entre ANEP y Gobierno no hay coincidencias. ¿Qué falta a ANEP o al Gobierno?

Debe enviarse mensajes de todos ellos y sobre todo ese enfrentamiento polarizante entre empresarios representados en ANEP y el Gobierno, que el Gobierno representa más que una fuerza política, varias fuerzas sociales que lo apoyan y un sector del empresariado. Ambos deben dar señales, muestras de su disposición a abandonar parte de sus “programas” o concepciones de lo que debe ser el país, porque son concepciones demasiado ortodoxas, por uno y por otro lado. Deben buscar personalidades nacionales o internacionales que sirvan de promotores de ese entendimiento, pueden ser personalidades políticas, vinculadas a otros sectores, empresarios, grandes instituciones con gran influencia, colaboradores internacionales. No podemos menospreciar, como sucedió durante la guerra, el papel que un principio trató de jugar la iglesia.

 

¿Qué mensaje daría a ANEP?

Que busquen ese tipo de personalidad, un tanto libre de ellos. En América Latina hay personalidades que podrían ayudar muchísimo, hay premios Nóbel, gente vinculada a importantes sectores empresariales.

 

El FMLN dejó claro su ideología en el Congreso Nacional y ANEP no esconde su oposición clara al socialismo. ¿No están las partes dispuestas a ceder en sus ideologías?

Es necesario que las partes que van a entrar a algún tipo de acuerdo dejen claramente definidas sus fronteras. Los que actualmente dirigen el FMLN ha definido cuál es su línea, es necesario que ANEP la defina claramente. Sobre esa base es que va a ver qué tiene que dejar pendiente cada quien. No se puede pedir a nadie que renuncie a ideas pero nadie en política puede pretender ejecutar al 100 % sus planteamientos, mucho menos cuando la correlación de fuerzas no le da. El FMLN ha ganado pero relativamente por pocos votos, ARENA ha perdido por pocos votos y en un momento puede dar vuelta. Se puede seguir así y este país seguirá en una situación lamentable. Pero se puede reconocer que aquí no hay vencedores ni vencidos, es el momento apropiado para llegar a acuerdos.



¿Entiende eso el FMLN o es necesario un cambio generacional en la cúpula?

Todos los partidos merecen un cambio generacional. Sí creo que en el FMLN, por lo que he podido conversar, sí hay una disposición al cambio; en donde hay un poco de mayor reticencia que a veces creen que la salida es ponerse mucho más duros es en mucha gente de base, que es la que está sufriendo las consecuencias más dramáticas de la situación del país. Así pasa también en la derecha, hay quienes creen que aquí lo que se necesita es acabar con los rojos. Es un asunto de calidad, cuánta capacidad pueda tener un mayor o un joven de liberarse de telarañas mentales y de analizar la situación con mucho realismo. Algunos le llaman pragmatismo, pero el pragmatismo está vinculado a una corriente demasiado utilitarista.

 

Hay importantes líderes políticos cuestionados por Probidad, como Mauricio Funes, Antonio Saca y el ya fallecido Francisco Flores. ¿Cómo afecta al país?

Para que no afecte al país hay que permitir que la dinámica del orden judicial funcione. Separar ese asunto. Algunos dirán ‘En el órgano judicial hay un montón de cosas no muy claras’. Tampoco hay que exagerar. El órgano judicial ha estado tratando de jugar su papel como órgano autónomo, estamos viviendo las consecuencias de los Acuerdos de Paz quizás poco tardíamente, pero la independencia entre órganos del Estado se ha ido afianzando, hace falta afianzarlo en otros ámbitos, por ejemplo, en lo electoral, está demasiado cargado de intereses partidistas, con una cuchara más grande se sirven los partidos más grandes, hay que mejorar las capacidades y presupuestos de la Fiscalía, de procuradurías. Ojalá puedan resolver sus señalamientos, no interesa aquí que las cosas se hagan mal, si alguien no presentó bien sus cuentas, que las corrija. Y, si las cuentas no están bien y se prueba, no importa de qué color político sea, debe ser sometido al rigor de la ley, eso demostraría que la justicia en el país funciona, y es ejemplarizante para nuevos líderes, el nuevo líder tiene que ser una persona muy cuidadosa de cómo administra separadamente sus bienes de los bienes públicos.

 

¿Qué mensaje da a los jóvenes?

Yo siempre le digo a los jóvenes: la política nos afecta a todos o nos puede beneficiar a todos. Para que nos beneficie la juventud debe organizarse, una de las cosas que falta más en nuestro país es que se organice de las más múltiples formas la sociedad civil y que demuestre su peso y su poder político, y que sea capaz de obligar al sector político partidista y gubernamental, y forzar al sector del empresariado, los empresarios no pueden solo estar pensando en su lucro, tienen que jugar un papel de responsabilidad social, y el Gobierno tiene que entender también que se les nombra para ser servidores no para servirse.

 

Perfil Francisco Jovel

Encargado de la Unidad de Análisis de la Asamblea Legislativa. Es firmante de los Acuerdos de Paz. Fue dirigente del Partido Revolucionario de los Trabajadores Centroamericanos (PRTC), nacido de la Organización Revolucionaria de los Trabajadores (ORT), que se escindió en 1973 del Ejército Revolucionario del Pueblo, del que formaban parte también Nidia Díaz, Fabio Castillo Figueroa.